Fiestas Patronales 2026: «Juntos caminamos hacia la santidad»
Siete días de misas solemnes, homilías y comunidad, del 19 al 25 de octubre, hasta la clausura presidida por Mons. Carlos Tomás Morel Diplán.

Durante siete días, del lunes 19 al domingo 25 de octubre de 2026, la comunidad de la Parroquia Jesús Maestro se reunió para celebrar a su Patrono con el lema «¡Juntos caminamos hacia la santidad!». Vivimos las misas solemnes, cada una presidida por un sacerdote invitado, con el acompañamiento de grupos corales y servidores de la parroquia, y con la presencia de instituciones, movimientos y empresas amigas. El domingo 25, a las 11:00 de la mañana, cerramos con la misa de clausura, presidida por Mons. Carlos Tomás Morel Diplán.
Con esta reseña presentamos un breve recuento de lo vivido cada día y de las palabras que nos dejó el Señor a través de cada homilía.
Lunes 19: «Una escuela de discípulos»
Las fiestas comenzaron con la misa de apertura, a las 7:00 p. m., presidida por el padre Cecilio de los Santos, obispo vicario de Santo Domingo Norte y vicario del Clero de la Arquidiócesis. El grupo coral «Amor y Luz», de la parroquia Santa Luisa de Marillac, puso la música. Fueron invitados especiales la Empresa Mejía y la Fundación Dándole Sentido a la Vida.
En su homilía, el padre Cecilio partió del Evangelio del hombre rico que llenó sus graneros y pensó que ya podía descansar. Jesús no condena el trabajo honrado ni el ahorro responsable; lo que nos pide cuidar es que los bienes no se conviertan en el centro de la vida ni nos hagan olvidar a los hermanos que nos necesitan. Y nos recordó que no sabemos cuánto tiempo tenemos: hay que vivir hoy según Cristo.
Luego se detuvo en el nombre de nuestra parroquia: Jesús Maestro nos llama a hacer de la comunidad una escuela de discípulos, donde se aprende a vivir el Evangelio y nunca se termina de aprender. «Nosotros no seguimos una idea; seguimos a una persona», dijo. Su invitación fue no medir el éxito de las fiestas por cuántas actividades organizamos o cuánta gente viene al templo, sino por cuánto Cristo se está haciendo vida en nuestros hogares y comunidades.
La misa fue coordinada por la Hermandad de Emaús Hombres y Mujeres, junto a Dinámica de Pareja, la Pastoral Familia y Vida y Bodas de Caná, que al final compartieron un brindis con toda la feligresía en el jardín parroquial.
Martes 20: «Una comunidad que vive en paz»
Nos acompañó el padre Eric Wilson, rector del Seminario Santo Tomás de Aquino, y cantaron los seminaristas del coro del Seminario. La invitada especial fue la empresa Radonic. El padre Eric habló de cómo debe ser una comunidad auténticamente cristiana, en la que todos tenemos el mismo valor y lo recibimos por gratuidad:
- Una comunidad donde reina la paz, que no es solo ausencia de problemas, sino armonía con Dios y con los hermanos.
- Una comunidad donde cada uno pone sus dones al servicio de todos.
- Una comunidad de hermanos, que deja atrás el egoísmo, el protagonismo y el orgullo para vivir el perdón, la justicia, el amor y la unidad.
- Una comunidad que confiesa su fe con la vida y tiene a Cristo en el centro de cada grupo y actividad.
- Una comunidad que camina hacia la santidad, en lo público y en lo privado.
Llevaron los servicios de la misa las comunidades del Camino Neocatecumenal, la Pastoral Social, la Pastoral de la Salud, Esperanza de Vida y Lazos de Amor Mariano.
Miércoles 21: «Estar preparados y vivir nuestra fe con responsabilidad»
Presidió el padre Prudencio, en representación del padre Jorge William Hernández, SJ, provincial del Caribe de la Compañía de Jesús, acompañado por los padres Dirk y Pablo Mella, entre otros: una noche de fraternidad con nuestros hermanos jesuitas. Cantó el coro de María de Lourdes Shanlatte, y el Movimiento de Cursillos de Cristiandad fue el invitado especial.
El padre Prudencio recordó que Jesús nos invita a estar preparados y a ser fieles a la misión que Dios nos ha confiado. No basta con decir que creemos: debemos demostrarlo con obras, poner nuestros dones al servicio de los demás, actuar con justicia y vivir con misericordia, haciendo el bien sin demora. Colaboraron en los servicios las comunidades del Camino Neocatecumenal, el Apostolado de la Oración del Sagrado Corazón de Jesús y los ministros extraordinarios de la Comunión.
Jueves 22: «Dejarnos quemar por el fuego del amor de Dios»
Presidió el padre Aylwin Figuereo, párroco de San Pablo Apóstol; cantó María Eugenia, del Ministerio de Coros, y la empresa Analytica fue la invitada especial. El padre Aylwin invitó a tener una verdadera experiencia de Dios que nos «queme por dentro», porque es la que hace posible seguir a Jesús, aunque vivir el Evangelio traiga a veces incomprensión, incluso en la propia familia. No se trata de nuestras fuerzas, sino de la gracia del Señor.
Nos dejó preguntas para el examen de cada día: ¿cómo estoy viviendo mi cristianismo?, ¿como un club al que pertenezco o en el corazón?, y ante cada situación difícil, ¿cómo actuaría Jesús? Pidió vivir la Eucaristía como un milagro y nunca como rutina: como si fuera la primera, la última y la única de nuestra vida. Al final, la comunidad lo felicitó por el quinto aniversario de su ordenación sacerdotal. Organizaron los servicios las comunidades del Camino Neocatecumenal, el Ministerio de Adoración al Santísimo, la Comunidad de San José y la Pastoral de Espiritualidad y Oración.
Viernes 23: «El amor que Cristo nos enseña»
Presidió el padre Modesto Arias, párroco de San Pedro Claver; cantó el coro San Vicente de Paúl, y la Asociación Popular de Ahorros y Préstamos fue la invitada especial. La homilía giró en torno al amor: San Pablo, escribiendo desde la prisión, se sentía libre porque para él «la vida es Cristo». Recordando la encíclica Dios es amor, de Benedicto XVI, el padre habló del amor de los esposos y del amor de familia, y de un amor más grande, el amor desinteresado de Cristo, que recibimos en cada Eucaristía y que nos permite tener paciencia con quien nos cuesta y servir a los pobres y a los enfermos. Al final se dirigió a las embarazadas presentes y las exhortó a enseñar a sus hijos a amar.
Esta misa contó con la presencia de los niños y jóvenes de la parroquia: el Grupo Juvenil Nueva Vida, Post-Confirmación, los Servidores del Altar y la Pastoral de la Infancia, a quienes se agradeció su servicio. Después, los adolescentes y jóvenes participaron en el foro «La sexualidad desde la perspectiva cristiana», en el Salón Padre Bedoya, y a los niños se les convidó a un compartir con música, cantos y bailes en el jardín parroquial, junto a sus padres.
Sábado 24: «Noche de camino y misión»
La última misa solemne antes de la clausura la presidió el padre Geraldo de Oleo, párroco de Santa Margarita María de Alacoque, en Guaricanos, Santo Domingo Norte. Cantó el Ministerio de Coros de la parroquia, dirigido por Susana Shanlatte. Las comunidades del Camino Neocatecumenal fueron las invitadas de la noche y celebraron con sus signos propios y la comunión bajo las dos especies.
Domingo 25: «Jesús, el gran Maestro»
La misa de clausura, a las 11:00 de la mañana, la presidió Mons. Carlos Tomás Morel Diplán, arzobispo de Santo Domingo, a quien la comunidad recibió con mucha alegría. Monseñor dio gracias por todos los que han sido parte de la historia de fe de esta comunidad, en el 58.º aniversario de la primera misa en el sector Los Maestros, y pidió no perder la memoria de quienes sembraron aquí los valores cristianos. En su homilía destacó tres cualidades de Jesús Maestro que también nosotros estamos llamados a vivir:
- Un maestro que escucha. Jesús siempre tuvo tiempo para escuchar. Muchos conflictos nacen de no saber escucharnos; escuchar con el corazón no es perder el tiempo, sino invertirlo en algo que transforma la vida del otro.
- Un maestro que es luz. Una sonrisa, un saludo, una mano amiga o un abrazo pueden iluminar la vida de otra persona. A los adultos les pidió ser ejemplo para los jóvenes.
- Un maestro que da testimonio. Jesús lava los pies de sus discípulos para dar una lección de humildad. Nuestra sociedad necesita testigos en la casa, en la escuela y en el trabajo.
«Nosotros no seguimos una idea; seguimos a una persona».P. Cecilio de los Santos, misa de apertura
Uno de los momentos más hermosos fue la renovación de las promesas del bautismo: la comunidad renunció al mal y proclamó su fe, y monseñor recordó que esta decisión por Cristo se renueva cada día.
Gracias a quienes hicieron posible esta historia
Con motivo del 58.º aniversario de la primera misa en Los Maestros, se reconoció a las familias y personas que, con fe, entrega y amor a la Iglesia, ayudaron a construir la parroquia que hoy tenemos. Se recordó a:
- Nicolás y Esperanza Almanzar
- Juan y Celene de Portorreal
- Alexis y Cruz Picardo de Ovalle
- José y Juana de Estrella
- Miguel y Virginia de Olivier
- Federico y Casilda de Jiménez
- Perucho y Natividad de Jiménez
- Juan Luis e Isabel Morrobel
- Antonio y Agustina de Guzmán
- Juan Santiago y Deyanira Castro
- Lidia Mojica, viuda Abreu
- Agripina Mateo de Martínez
- Celeste Rodríguez
- Josefa Pérez, viuda del Villar
- Viola Henríquez, viuda Martínez
- Cruz Vargas
- Carmen Pantaleón
- Nirma, viuda Pichardo
- Luz Heredia, viuda Díaz
- Adalgisa de la Mota
- Leda Uribe
- Teódulo de Oleo Montero
- Filomena Prirón
- Hilda Zarzuela
- Felicia Jiménez
- María de los Dolores, viuda de la Mota
- Rafaela Jiménez, viuda Ibert
- Diana Hernández, viuda Pelliccione
- Luis Ernesto Encarnación
- Ana Julia Jiménez, viuda Veras
- Tomasina Rodríguez
- Persio Ventura y esposa
- Ramón Liriano
- Elsa de Liriano
- Antolina Montes de Oca
- Adalgisa Cohen
- Sofía Henríquez
- Marina Madera
- Ramón Almont
Los fundadores presentes y los familiares de quienes ya partieron a la casa del Padre o no pudieron asistir por enfermedad se pusieron de pie, y toda la comunidad les brindó un fuerte aplauso.
También se agradeció la presencia de la licenciada Altagracia Núñez Batista, rectora de la Universidad de la Tercera Edad (UTE); de las Hijas de San Pablo (Paulinas) y su superiora, sor Elizabeth Vargas Segovia; de las Hermanas de la Caridad del Cardenal Sancha, responsables del Colegio Quisqueya, y su directora, sor Paula González; y de las Siervas Consagradas del Camino Neocatecumenal, encargadas de Casa San Pablo. Se dieron las gracias al coro Cantar de los Cantares, al Consejo Parroquial y a toda la feligresía.
Las Fiestas Patronales 2026 nos dejaron una misma enseñanza, repetida de muchas maneras: ser comunidad, vivir en paz, escuchar, ser luz, amar como Cristo ama y servir con humildad. ¡Sigamos compartiendo como hermanos, unidos en la fe y en el amor a Jesús, el Divino Maestro!
Las fotos de cada día se pueden ver en el boletín del 1 de noviembre.
